sábado, 18 de febrero de 2017

Cantar

Hace unas semanas estuve en un proceso para empezar a trabajar como directora de coro. Después de la entrevista por parte de las psicólogas, tuve que hacer una audición ante los expertos en el tema. En aquella audición confirmé una fuerte sospecha que tenía: No tengo suficientes conocimientos de técnica de dirección. No me sorprendí, la verdad es que nunca he estudiado el tema; pero además me dijeron que tengo algunas deficiencias en cuanto a la técnica vocal. El tema de la técnica vocal siempre toca una fibra en mí. 

Empecé a cantar cuando era muy niña. Desde que entré al colegio a los 6 años pertenecí a coros, y a los 9 años debuté como solista del coro de primaria. Viendo algún video de esa época, me dí cuenta de que lo especial en mí era mi afinación casi robótica, más que la calidad de mi voz, sin embargo el ego comenzó a inflárseme progresivamente. A los 13 años alguien me sugirió que tomara clases de técnica vocal, y yo lo tomé como un insulto. No pensaba que a mi voz le hiciese falta algo, y sentía que me estaban dando a entender que no era suficiente. Muchas lágrimas de adolescente se derramaron alrededor del asunto, y al año siguiente, estando a punto de cumplir 14, decidí que sí iba a tomar las clases. 

Tomé clases de canto cuatro años antes de entrar a estudiar música profesionalmente. Destaqué siempre en la academia donde estudié, pero no sólo por mi voz, sino por mis habilidades musicales generales, tanto que se me otorgó una media beca para estudiar piano también. Todavía me fascina tocar el piano, y aunque no he llegado a ser muy buena por la falta de constancia, quisiera algún día llegar a serlo. 

 Cuando terminé el ciclo básico de la carrera universitaria como cantante, decidí cambiarme a composición. Durante los dos años de composición y estos tres años después de graduarme dejé de formarme como cantante. Pensé que 7 años de mi vida tomando clases de canto debían haber sido suficiente. Pero en esta audición me dan a entender que no es así, que tengo aún mucho que mejorar. No lo pude creer y mi ego se hirió un poco. De hecho, llegué a mi casa a comprar un espejo para poner en el atril del piano y así empezar a controlar las mañas que me señalaron. También desempolvé un libro que tuve que adquirir en la universidad pero que jamás leí, un libro ambicioso acerca de la voz cantada que abarca el tema desde donde sea posible: desde la anatomía y la fisionomía, hasta la física y la psicología. 

El capítulo acerca de la psicología del canto es uno de los primeros, y quedé asombradísima de lo que encontré. Les compartiré algunos puntos que me encantaron. El libro es "La voz del cantante: Bases foniátricas para la enseñanza del canto" Wolfram Seidner/Jürgen Wendler. Ed. Henschel, Arte y Sociedad: Berlín 1982, Trad. Hans Stein.

1. El canto es comunicación. Recuerdo que siempre me acomplejó que mi voz no es particulamente hábil en cuanto a hazañas virtuosas, y mi timbre tampoco es el timbre más bello y grandioso. Pero mi papá solía consolarme mostrándome artistas que sin gran calidad vocal transmitían como nadie las emociones, eran expresivos. Después de todo, la música debe expresar. 

2. La técnica amplia estas posibilidades expresivas. Porque a través de la técnica el cantante aumenta la capacidad artística de transmitir un espectro cada vez más amplio de estados psíquicos. 

3. El cantante debería cantar porque se siente instado a hacerlo, no sólo porque fue dotado con una hermosa voz y aprendió a usarla. Esto lo afirma Felsenstein, un teórico del teatro. Concentrarse en la técnica no debe quitarle al cantante la atención a la obligación de expresar, y por lo tanto de sentir. En el libro se propone que así como se forma al cantante en técnica con diferentes ejercicios, debe formársele también en sentir, en emitir sonidos que signifiquen algo siempre. 

4. El dominio de la técnica, es decir, su automatización, dará libertad al cantante para ser más creativo en cuanto a la expresión. Así, el cantante no tendrá que fijar su atención en los aspectos técnicos, porque estos ya están tan interiorizados que, al contrario, le servirán de base y de herramienta para transmitir lo que necesita expresar.

Aún no me trago del todo que tenga deficiencias después de tantos años. Supongo que los mejores artistas se sentirán así siempre y por eso trabajarán el doble. Sin embargo, después de leer estos pasajes me siento motivada, porque la razón por la que canto es para expresarme, la razón por la que también escribo. 

Si algo puedo depurar de mi vida musical hasta ahora, es que Dios me dotó del lenguaje de la música, más que de unas capacidades físicas. A través de ese dominio del lenguaje he podido utilizar mis capacidades físicas limitadas para comunicar lo que siento. Las mañas que me señalaron aquel día tienen mucho que ver con un intento de suplir lo que naturalmente no tengo, como un vibratto amplio. Debería devolverme a limpiar mi voz y partir de lo que tengo para mejorar mi técnica, sin pretensiones, pensando más en expresión que en el virtuosismo.

sábado, 28 de enero de 2017

En defensa del pop IV: Katy Perry- Part of Me

En mi entrada anterior hice énfasis en lo maravilloso que es que Sara Bareilles se haya posicionado gracias a su talento y no a su belleza o a grandes y escandalosos shows, y aún así véanme: escribiendo una entrada sobre Katy Perry. Pues así es: A continuación voy a hablar de la impresión que dejó en mí el documental de Katy Perry del 2012 llamado "Katy Perry: Part of Me", y así concluyo mi mes de defensa del pop.

Nunca he sido fan de ninguna de aquellas chicas que se turnan para estar de moda y encabezar con sus singles listas de radio y ventas, pero no he sido ajena a lo que pasa en ese mundo. Cuando era adolescente seguí con casi devoción los canales de televisión MTV y VH1; y por lo tanto vi cuánto videoclip salía. La llegada de Lady Gaga y Rihanna coincidieron con el momento en el que un rayo de madurez me iluminó y pude discernir que esos videos y esa música no me dejaban nada bueno y tomé la decisión de dejar de verlos. Por esa época también salió el famosísimo single de Katy Perry I kissed a girl, y a mí me pareció un pésimo esfuerzo de alguien por saltar a la fama valiéndose de un escándalo, de un desafío a los principios morales. No me gustaba para nada Katy, y cuando descubría que algún conocido tenía el CD de ella, lo juzgaba duramente en mi mente. 

Sin embargo, pasó el tiempo, yo entré a la universidad y un día me descubrí a mi misma escuchando Fireworks con los ojos aguados. La canción era vivaz, enérgica y había algo muy positivo en ella. No tenía ni idea de quién la interpretaba, y me lleve una sorpresa agridulce cuando me enteré de que era Katy Perry. Más adelante me pasó lo mismo con California Gurls, bailaba y cantaba cuando la escuchaba, la disfrutaba mucho. 

Un día mientras estuve en el exterior, se me atravesó la posibilidad de ver el documental. Algo en la idea de un documental sobre una gira de ella me atraía muchísimo, por lo que yo también soy cantante. Dediqué una tarde a verla, y quedé pasmada. No fue nada parecido a lo que sentí al ver el documental de la vida de Amy Winehouse, el cuál me perturbó mucho por el entorno de maldad y la exaltación de la vulgaridad en que consistió la carrera de Amy. Al contrario, es tanto lo positivo que encontré en la vida de Katy Perry que lo explicaré en 5 puntos:

1. Me sorprendió mucho ver lo talentosa que es. Su voz es muy buena y también lo es su dominio de la guitarra y su composición. Ella escribe gran parte de sus canciones, y trabajó muy duro para llegar a donde está. Su camino ha sido largo y no necesariamente fácil, pero gran parte de su éxito se debe a su talento musical.

2. Gran parte de su éxito también se debe a que es bella físicamente, a pesar de que ahora su belleza se debe en gran parte al maquillaje. Al natural es bonita, pero pasa algo desapercibida; es el maquillaje el que le realza lo que ya tiene de base y la hace resaltar. No obstante, su actitud y su presencia también han sido factores decisivos que hacen parte del combo al que podemos llamar "belleza". 

3. Uno piensa que todas estas grandes divas son marionetas de empresas y propósitos más grandes que determinan la forma en la que deben ser exactamente. En este documental me dí cuenta de que, si bien Katy no está del todo exenta, mucho de su estilo particular y de su concepto estético es inciativa de ella, es la forma en la que mejor expresa su personalidad. Su creatividad da los parámetros para todo lo que se mueve alrededor de ella: sus vestuarios, su cabello, los escenarios, etc.

4. Su estilo y su concepto tienen un lado muy negativo: son alrededor de ser desafiante como un adolescente que pone a prueba límites y sólo busca divertirse. Pero también hay algo muy positivo en ella: su propuesta es alegre, siempre queriendo crear buenas atmósferas y sonrisas. Esta auténtica intención de que las personas pasen bien 3 minutos de canción o 2 horas de concierto se transmite muy bien en la música, la cuál uno disfruta no necesariamente con remordimiento. No puedo decir lo mismo ni de Madonna, ni de Britney, ni de Rihanna, ni de Adele, ni de Beyoncé, etc. 

5. En este documental ví clarísimo el asunto de la vocación. Katy había tenido este sueño desde niña, el cuál de un modo u otro había cumplido. No sólo se trataba de vivir de la música y compartir su mundo interior, sino de ser líder. Es cierto que es líder, es cierto que guía a muchísimas personas; que lo haga o no con responsabilidad es un asunto de conciencia. Me sentí identificada porque yo también tengo esa inclinación al liderazgo que no entiendo muy bien cómo desempeñaré desde la música y la escritura. 

Finalmente, lo que pasó después de haber visto la película fue que me dí cuenta de que Katy Perry es ante todo una artista, sin discusión. Por simpatía entre artistas la perdoné y en mi corazón nos reconciliamos. Sin duda no apruebo que ande desnuda en sus videoclips y en las revistas, pero deseo con toda sinceridad que encuentre la verdadera felicidad y guíe positivamente a las grandes multitudes, porque me pareció una muy buena persona.


Recomiendo bastante la canción Wide Awake.

miércoles, 25 de enero de 2017

En defensa del pop III: Kaleidoscope Heart- Sara Bareilles

Debo aceptar que hay un problema con el pop femenino. No crean los lectores que yo no me había dado cuenta de mis marcadas preferencias masculinas en cuanto a músicos: Todos los grupos de los que he hablado en este blog son de hombres. Honestamente es difícil para mí cuando me preguntan cuál es mi cantante femenina favorita, la verdad es que nadie me termina de convencer del todo.

Si embargo, cuando pienso en mi proyecto de cantautora, siempre me proyecto como la poderosa Sara Bareilles en cuanto al tipo de artista y al estilo de la música. Ella es una de mis grandes influencias musicales. Si ella puede gozar de la fama grande pero moderada que tiene, es por su gran talento. Mejor voz de pop no hay para mí, y sus composiciones logran abrirse paso con calidad entre tanta chica que para vender anda semi desnuda por ahí, desafiando y buscando escandalizar. 

Yo conocí a Sara con el álbum Kaleidoscope Heart, por lo tanto reseñaré unas cuantas canciones de ese álbum. 


La canción Uncharted es espectacular en su versión de estudio y cuando Sara la canta ella sola con el piano. Así será su nivel de genialidad que las canciones pueden sobrevivir con todo su carácter en formato piano/voz, además de que ella como artista es impecable en vivo. La canción es realmente simple, no hay complejidad armónica, sin embargo el tempo, el ritmo asincopado constante y la melodía del coro que es como un grito contundente, la hacen interesante y dinámica.

La canción Gonna get over you me causa admiración por la auténtica mezcla que representa entre el estilo particular de Sara y el Rock n' Roll de los años 1950-60. La canción tiene un tempo muy animado, y la batería y el bajo llevan una base constante marcada y enérgica que cambia un poco en el coro para adaptarse mejor al estilo cincuentero. 

King of Anything es un tema simpático, o más bien, que causa una reacción empática. Una vez más el tempo animado y los muchos planos rítmicos lo energizan a uno y dan ganas de bailar. Escuché más atentamente la letra el otro día, y parece que lo que sucedió es que Sara fue a una cita con un perdedor que intentó decirle cómo vivir su vida, entonces ella le reclama que no tiene ningún derecho a hacerlo, después de todo, ¿quién lo nombró supremo rey de todo? La canción es una salida inteligente de una mujer común y corriente ante una situación muy real. 

Debido a que me estuve preparando para escribir esta entrada, toda la semana estuve cantando Say you're sorry, precisamente por aquel insistente estribillo que repite el título de la canción. Esta canción es un poco más lenta que las otras de las que he hablado, y tiene un feeling de balada soul como las de los años 70s. 

Para terminar, Let the rain fue el tema que me metió de lleno en esta artista. El estilo es algo fuera de lo común para Sara, y la diferencia está determinada fuertemente porque se parte de la guitarra y no del piano. Los recursos de la guitarra y del piano cambian mucho la forma en la que la banda entra a complementar.  Let the rain es más rockera e introspectiva, carece de los beats marcados de las otras canciones, y por eso fluye un poco más. Los timbres de las guitarras son más opacos, y Sara canta en un registro más grave y con más suavidad. 

Pienso que tal vez las canciones que elegí hoy no son las que mejor reflejan las capacidades vocales de Sara Bareilles, y por eso recomiendo que escuchen más de ella, sobretodo las versiones en vivo que tiene en YouTube. A ella vale la pena verla, no por el show con escenario, juguetes y coreografía que montaría, como lo hacen Rihanna o Katy Perry, sino porque lo que uno verá es el enorme talento en ejecución. A pesar de no ser bella, Sara Bareilles se abrió paso en la industria como cantautora de música accesible y buena. Con la palabra accesible me refiero a que es considerada pop, porque es sencilla de escuchar, adecuada para la radio y para video musical, y dirigida a un público de edades muy variadas. 

Qué maravilloso sería si pudiera desempeñarme como cantautora en el género de ella, pero usando la música como vehículo para mis más profundos pensamientos e inquietudes.




viernes, 13 de enero de 2017

En defensa del pop II: Caraluna- Bacilos

Hoy voy a hablar del tercer CD que compré en mi vida. Como se trata de una banda que canta en español, es posible que mencione algo acerca de las letras de las canciones. Aprovecho y me disculpo si alguien que entiende muy bien de inglés o es curioso, se da cuenta de que hay algo profundamente dañino o demasiado frívolo en las letras de las canciones de las que he hablado hasta ahora. Soy una firme defensora de que la mayoría de veces el vehículo refleja el contenido, por lo tanto nunca he temido que las letras de las canciones bellas sean terribles.

El álbum de hoy es Caraluna, de Bacilos. Mi adolescencia despuntaba cuando los singles Caraluna y Mi primer millón fueron éxitos de radio, y no fui inmune a sus encantos. Es por esto que no vacilé en adquirir el álbum completo. Fui seguidora de la banda un largo tiempo, hasta que se disolvió. Pero debo decir que para mí su mejor trabajo fue este álbum Caraluna, en el que ya están asentados en un estilo muy propio que fluye muy naturalmente. Me parece que lo posterior es algo forzado.

El estilo de Bacilos es pop latino en su máxima expresión: me parece que Bacilos no hacen dos canciones en el mismo aire latinoamericano, el cual es perfectamente integrado con el estilo de propagación radial de la época.


Mi primer millón por ejemplo, hace mucha alusión a la música caribeña colombiana, de mi país. La voz simple de Jorge Villamizar y el acercamiento ingenuo y optimista al deseo de ser famoso que tenemos los músicos del que habla la letra, hacen de esta canción un soplo de aire fresco y sabroso. Es una canción que como sea sube el ánimo sin dejar vestigios de remordimiento o malestar.


Solo un segundo es una obra maestra dentro de su género de balada pop. Es más dinámica que las baladas regulares, y la melodía le hace justicia a la letra nostálgica. La canción se escucha bastante simple al oído profesional, pero la instrumentación y las texturas están tan bien equilibradas que muchas simplezas superpuestas dan un resultado muy armónico. A diferencia de la música Anglo de la que he hablado tanto, se puede decir que esta música latina está hecha de una sola pieza. No hay grandes contrastes entre secciones, pero de algún modo no hay tampoco monotonía.

La canción Viejo tiene de nuevo muchas referencias al Caribe colombiano, sin embargo, aquí sí hay más contraste entre las distintas partes de la canción: estrofa, pre coro y coro. Cada sección cambia de aire caribeño, hasta que el coro es ya una salsa. Lo que me gusta es que las estrofas son nostálgicas, introspectivas, y en el coro y en el final, todos esos pensamientos han derivado en una resignación y auto justificación muy típica de la personalidad hispanoamericana: el tipo está refunfuñando.

Odio el silencio es otra muy buena balada. No hay alusión a ningún género típico latinoamericano, más bien la métrica de 6/8 le da un toque de shuffle. Este movimiento binario ternario hace que la canción oscile y se sienta como el oleaje del mar. La letra es melancólica, y la canción va adquiriendo un carácter más dramático en el coro, que luego baja en la estrofa y así sucesivamente. 

Barcelona tiene matices de música brasilera, pero con armonía y motivos españoles, porque habla de la ciudad española. La canción es íntima y sexy a la vez que las cuerdas frotadas le dan un cierto lirismo y sofisticación. La verdad es que Villamizar apenas afina en términos de técnica vocal, porque su voz no es especial ni entrenada, sin embargo es una voz muy expresiva. 

Por último, las dos últimas canciones Elena y Buena son muy del estilo fiestero de Miami para mí. No me gustan mucho, pero también muestran lo diverso del universo sonoro al que se llama latino actualmente. 

Al igual que con el álbum de Seal, todos estos temas fueron pensados para vender, y se vendieron. No obstante hay aquí autenticidad y una justa explotación de los géneros populares latinoamericanos que hacen de cada canción algo muy diferente a las demás, pero equivalente estéticamente en lo luminoso, lo balanceado y lo fluido. Hice el experimento cuando estuve en Europa: Les puse a muchos de mis amigos este CD, y no sólo se transportaron a mi continente, sino que se sintieron mejor y disfrutaron del ambiente tan alegre que hace esta música en particular. 


domingo, 8 de enero de 2017

En defensa del pop I: Seal (1994)

¡Y llegó el año 2017! Mis mejores deseos para todos, que tengan un año de recompensas, de luchas, de heroísmo... De sueños cumplidos tras decisiones responsables y mucho esfuerzo. Por lo menos eso es lo que yo deseo para mí.

El 2017 en Impresiones comenzará con una apología del pop, el género más despreciado por los músicos, más manipulado por los intereses del mundo, más bajo moralmente en la mayoría de los casos. Pues bien, basándome en el sonido reflexionaremos acerca de algunos álbumes y artistas que pueden llegar a ser positivos. Empezaré con Seal, y su álbum del mismo nombre, lanzado en 1994.

Este álbum tuvo un single especialmente famoso llamado Kiss from a rose, incluido en la película "Batman forever". La verdad es la canción que menos me gusta de todo el álbum. En este álbum TODAS las canciones son rescatables y muy bellas. Tengo que hablar de todas, a excepción de Kiss from a rose y otro par.

El álbum comienza con mucha fuerza con la canción Bring it on, una canción como las que tanto me gustan a mí, de pedal en el bajo. En la estrofa, muchas texturas electrónicas y de voces se turnan para darle movimiento y dinámica, sobre una base que es siempre la misma. Esto acumula una expectativa que se resuelve en el coro. La estrofa da la sensación de ser oscura, y todo se abre y aclara en el coro, es impresionante. Luego la claridad persiste, pero oscila un poco a medida que la canción va a llegando a su final. Hay un puente en el que la densidad de sonidos baja y uno detalla la voz de Seal, y luego volvemos al pedal de la estrofa que oscila en su misma claridad.

A la segunda canción le tengo especial cariño: Prayer for the Dying. En principio, la tonalidad menor y la falta de frecuencias graves que asienten la música, le da a uno la impresión de una canción triste. Más adelante entran el bajo y la batería, y la canción se anima y se hace algo bailable, a pesar de la armonía que no ha cambiado. La densidad de texturas aumenta y en el coro la armonía se ilumina. 

Dreaming in Methaphors tiene un ritmo amalgamado que le da mucho interés, y el bajo y la batería repiten siempre el mismo motivo rítmico para amarrar a la métrica a todos los demás instrumentos, mientras da la sensación de que miles de cosas diferentes suceden encima: texturas electrónicas, pequeños juegos guitarrísticos, orquesta de cuerdas, voces... 

Don't Cry es una canción que le hace justicia a su título. Es una canción que en mi opinión puede consolar, claro que nunca se me ha ocurrido escucharla cuando estoy triste; cuando estoy triste casi siempre prefiero el silencio. Después de mucho preámbulo, la estrofa comienza suave y casi acústica, con un énfasis en la guitarra acústica y el piano. Luego el coro se presenta fuerte y aumentado en dinámica con la electrónica. Este juego de intercalar dinámicas muy contrastantes se presenta a lo largo de la canción, sin embargo da la impresión de que hay un crecimiento general hasta la coda, en la que la voz de Seal se se turna con un elocuente saxofón. 

Fast Changes tiene muchas referencias a la música india. Es un poco más rítmica que melódica, a diferencia de las otras canciones, y también intenta ser más acústica y menos electrónica, con guitarra, flauta, cuerdas frotadas y la percusión india. Es una bellísima canción, introspectiva a pesar de lo alegre, ya que en las estrofas se le da un énfasis especial a la parte de la voz. 

En Newborn Friend, más que en cualquier otra, se siente la época: los noventas brillan en todo su esplendor. Para mí, esto se refleja en algunos sonidos de sintetizador recurrentes en aquella década y en la batería del coro. Es una canción en general brillante, con muchos timbres agudos y metalizados, y bastante alegre y bailable, como con matices de funk y disco. 

El dueto de este álbum es con Joni Mitchell, en If I could. Esta canción es fascinante, como una sucesión de inhalaciones y exhalaciones. Es etérea y airosa, y la voz de Joni es muy suave y sensual. Los timbres son opacos y elegantes, y el tempo y los riffs son lentos y sensuales. Aclaro que sensual no es sexual, es como yo le llamo a lo que suena disfrutado por los que lo interpretan y es deleite particular para los sentidos. 

Las canciones fueron todas pensadas para radio, y al álbum se lo clasifica como Pop, a diferencia de los trabajos más recientes de Seal, que han sido de Soul y R&B. Yo, de entre todo, me quedo con este álbum. Es alegre, cantable y bailable, pero la música tiene profundidad, dimensión. No es para nada plana, pero tampoco es forzada. Es eso lo que admiro en el buen pop: Nada es forzado, es música fácil de disfrutar, así esté llena de detalles de interés, como esta.






jueves, 24 de noviembre de 2016

El canto- Gabriela Mistral

Noviembre terminará la otra semana y en Diciembre me dedicaré exclusivamente a un par de cosas que consumirán todo mi tiempo: Tejer los regalos de Navidad para mi familia, y cantar villancicos para reunir un poco de dinero extra, por lo tanto el blog de Impresiones funcionará de nuevo en Enero. 

Sin embargo, mi regalo de Navidad a través de este blog, es este escrito en prosa lírica de la maravillosa Gabriela Mistral, algo melancólico, sobre el canto que alivia el dolor de la humanidad.

"Una mujer está cantando en el valle. La sombra que llega la borra; pero su canción la yergue sobre el campo.
Su corazón está hendido, como su vaso que se trizó esta tarde en las guijas del arroyo. Mas ella canta; por la escondida llaga se aguza pasando la hebra del canto. En una modulación la voz se moja de sangre. 
En el campo ya callan por la muerte cotidiana las demás voces, y se apagó hace un instante el canto del pájaro mas rezagado. Y su corazón sin muerte, su corazón vivo de dolor, ardiente de dolor, recoge las voces que callan en su voz.
¿Canta para un esposo que la mira calladamente en el atardecer, o para un niño al que su canto endulza? ¿O cantará para su propio corazón, más desvalido que un niño solo al anochecer? 
La noche que viene se materniza por esa canción que sale a su encuentro; las estrellas se van abriendo con humana dulzura: el cielo estrellado se humaniza y entiende el dolor de la Tierra. 
El canto puro como un agua con luz, limpia el llano, lava el día en el que los hombres se odiaron. De la garganta de la mujer que sigue cantando se exhala un sube el día, ennoblecido, hacia las estrellas."

Dejaré en mi página de Facebook los villancicos que más disfruto y que estaré cantando durante diciembre. https://www.facebook.com/lauceballina/

viernes, 18 de noviembre de 2016

La canción en el lecho de muerte

Hace unos días en pleno almuerzo en familia, salió un tema bastante incómodo: ¿Cuál era la última canción que cada quien quería escuchar antes de morir? Me apresuré a decir que ese no era un buen tema para almorzar, y alguien me respondió que no debía temerle a la muerte.

Más que a la muerte, yo le temo a una vida frívola. 

Antes de conocer a mi prometido, estaba en una relación con un rockero. Este muchacho era baterista aficionado, sabía muchísimo de rock, escuchaba todos los géneros y mantenía en su apariencia coherencia con sus intereses. Sin yo quererlo, fui arrastrada un poco por esa onda, y lo acompañé a sus conciertos y me senté con él horas a escuchar sus álbumes favoritos. En una ocasión, mientras empezaba alguna canción, él me dijo "esta es la canción que quiero que me pongan en mi lecho de muerte". Algún gesto de aprobación hice, pero caí en cuenta de que yo nunca había pensado en eso. Jamás se me había ocurrido escoger una canción para mi lecho de muerte. 

Al principio pensé que necesitaría no una sola canción, sino una playlist. Luego recordé que había una canción que me daba mucha paz. Llegué a la casa a escucharla y me di cuenta de que por la letra ya quedaba descartada. No había canción en el mundo que conociera que expresara lo que yo sentía acerca de la muerte y el mundo futuro, y eso que no era una católica muy comprometida en ese entonces. 

Las cosas no funcionaron con este chico y la relación terminó mientras yo tenía un fuerte proceso de conversión. Luego conocí a mi prometido, quien me llevó al coro de la Catedral. Mi percepción de la música cambió por completo al cantar música sacra en la misa. Tengo un artículo más completo sobre esta experiencia en mi otro blog.  


A pesar de que no era muy practicante ni conocedora de la fe con la que nací, la magnitud y el carácter incomprensible para el ser humano de la muerte eran algo que siempre tenía presente. Ninguna canción que no tuviera el propósito de reflejar el misterio de Dios iba a ser suficiente, jamás. Este sentir facilitó mi conversión. Estoy segura de que para los no-religiosos, la música sacra, más que aburrida, es incómoda, porque se confrontan con su propia pobreza espiritual. Mejor reducir la muerte a lo que se gozó en vida, que tras la muerte no significará nada. Es como reafirmar que la existencia es frívola y egoísta, y ese es su fin. Hay quienes sabemos (no solo creemos) que no es así.

Las canciones elegidas en la mesa del comedor aquel día se regían por ese criterio: canciones que reflejen lo que hice en vida, lo que disfruté, o peor aún, en lo que jamás cedí. Yo tenía gran dolor porque sus elecciones no reflejaban más que terquedad, ego, hedonismo, la perdición. Supongo que cuando el momento llegue, ni se acordarán de esas canciones que no traen más que angustia para el alma que presiente que le llegó la hora.

Por mi parte, ahora pienso que la música que quiero en mi lecho de muerte es el rumor de las oraciones de la gente que amo y tal vez un sacerdote absolviéndome. Sin embargo, les dejo esta excelente opción por si insisten en tener una canción. 

jueves, 10 de noviembre de 2016

Decálogo del artista - Gabriela Mistral

En la búsqueda de mi verdadera vocación me topé con el hecho de que cada día de mi vida, estoy buscando discernir y distinguir la verdadera belleza como espectadora, pero sobretodo como artista/músico que soy. A propósito del asunto, comparto con ustedes un escrito en prosa de la poetisa Gabriela Mistral, una autora chilena que me ha influenciado mucho. Se trata de un decálogo que debería regir al artista, es decir los mandamientos del artista según Mistral, que a su vez es la cuarta parte de una colección llamada El Arte. Comentaré brevemente cada punto según mi experiencia como artista.

"I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el universo."
Y pensar que hoy en día se enseña a desdeñar la belleza. Es lo que viví en la Academia estudiando composición. Si bien la verdadera belleza está pasada de moda, se pretende que lo feo sea bello, y que el concepto predomine sobre el natural instinto hacia la belleza, que no se puede explicar. 
"II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza." 
Este es el profundo misterio de la verdadera belleza. El arte prueba la existencia de Dios y nuestra tendencia a buscarlo constantemente. El artista no sabe de dónde le viene el don, el talento, y el receptor del arte no puede descifrar de dónde se place en unas obras y en otras no. En las experiencias estéticas reafirmamos nuestras inclinaciones a las cosas de Dios, como si pudiéramos aliviar el dolor de la herida del pecado por unos instantes y tener probadas del Reino. 

"III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma." 
La verdadera belleza alimenta el alma y enciende la inquietud de Dios.

"IV. No te será pretexto para la lujuria ni la vanidad, sino ejercicio divino."
 En mi experiencia, la creación artística debería ser un tipo de oración. Así es como últimamente he podido componer música, como una forma de oración en la que me entrego de a trozos. 

"V. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la belleza es virgen y la que está en las ferias no es Ella."
No sé muy bien a qué se referirá, tocaría estudiar el contexto histórico, pero supongo que hoy en día podríamos cambiar la palabra "ferias" por "fama internacional", donde en función del dinero se apunta a los instintos más bajos de las personas para alcanzarlas. La gran mayoría de música de fama internacional no es realmente bella, allí no hay que buscar la verdadera música. El verdadero arte no quiere corromperse para vender más y más. 

"VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero."
Esto es muy personal de la experiencia de creación. En mi caso cada proceso creativo me despoja de todo lo que tenga previamente en mi mente, y el sentimiento que me inspira se hace cada vez más claro y definido, hasta que, habiendo tomado forma de canción, ya no lo siento más, no me duele ni me exalta.

"VII. Tu belleza se llamará también misericordia y consolará el corazón de los hombres."
He aquí un verdadero propósito para el arte. 

"VIII. Darás la obra como un hijo, poniendo en ella tu sangre de mil días."
Así se siente, así duele sacar a la luz una obra y exponerla al cruel mundo. Es una parte muy íntima de uno, expuesta a la impureza y pestilencia del exterior, pero con la mejor intención. Con esperanza e inocencia se entrega una verdadera obra de arte. 

"IX. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista."
He aquí un reproche y una advertencia. 

"X. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño." 
Porque uno es inconforme y perfeccionista, y en esto radica la necesidad de crecer en técnica y conocimiento siempre. 

Por este decálogo tan acertado y mucho más, considero a Gabriela Mistral la última gran autora latinoamericana. Si estas normas les revolvieron las entrañas, los inquietaron y los llamaron a filosofar en pro de ellas, recibo con mucho gusto sus pensamientos en los comentarios.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Historia de los nobles caballeros Oliveros de Castilla y Artús d'Algarbe

Andamos por el siglo XXI sobre un cúmulo enorme de mentiras que acolchonan nuestra realidad y hacen aparentemente imposible que surja la inquietud de Dios. Miles de "leyendas negras" son proclamadas como verdades históricas hoy en día, reafirmadas por los medios de comunicación y la Academia. Algunos ejemplos de hechos históricos manchados de calumnia son la conquista española de América y la Inquisición española.

Del mismo modo, hay todo un periodo histórico incomprendido y malinterpretado para beneficio del progresismo, que acusa de malo e ignorante todo lo anterior a él para hacerse ver mejor y bueno: Se trata de la Edad Media. Poco me ha interesado la Edad Media desde que me enteré de su existencia en alguna clase de historia del colegio. Fue en la universidad, estudiando música, que el profesor nos la enseñó cuestionando la denominación injusta de "oscurantismo". Entonces, desde mi ignoracia, idealicé esta época tal como los Románticos del siglo XIX, abrazándola como un acto de rechazo a la razón. 

Más tarde vino mi conversión, mi llamado a la Iglesia Católica, la institución calumniada por excelencia. A la luz de la Verdad, profundicé en temas como mi herencia hispánica, pues antes de descubrir tu vocación, Dios te guía en el conocimiento de tus raíces y todas tus facetas. El estudio de España me llevó a un tomo de libros de caballería que había en mi casa recogiendo polvo. Lo he estado leyendo lentamente porque el español es antiguo y hay una gran cantidad de pies de página explicativos, pero sobretodo porque para involucrarse en la narrativa hay que cambiar de mentalidad. 

Gloria a Dios: Casi todo lo que la historia contemporánea desprecia y tergiversa es lo profundamente cristiano católico. Con toda razón, el Reino de Dios no es de este mundo.

Hasta ahora he estado leyendo la Historia de los nobles caballeros Oliveros de Castilla y Artús d'Algarbe. Se trata de los hijos del rey de Castilla y la reina de Algarbe que se convierten en hermanos tras la unión de sus padres. Ambos reyes son viudos, y se hace muchísimo énfasis en el amor y la fidelidad que le tenía cada quien a su esposo, tanto que por respeto no se casan con pompa. La historia sigue más que todo al caballero Oliveros, virtuoso y profundamente cristiano. No exagero... Sus hazañas son arraigadamente cristianas: desde pagar la deuda de un difunto para poder enterrarlo en tierras consagradas, hasta poner pena de muerte a cualquier soldado de su ejército que durante la toma de una ciudad (algo que también es justo), se atreva a tocar a una mujer. Oliveros toma prisioneros a los líderes enemigos, y los trata como los reyes que son, procurando razonar primero para el fin del conflicto. Él es humilde hasta los huesos, pero son sus actos los que hablan de su grandeza, él no tiene porqué hacerse propaganda, y jamás se cree su bondad y su capacidad de sacrificio. Hay pasajes en los que queda muy claro que Dios le da la fuerza, porque él es un frágil ser humano que no confía en sus méritos. 

Oliveros desposa a la bellísima princesa Helena de Inglaterra. La Inglaterra antes de la Reforma Protestante... Cuesta un poco imaginarla. Helena no es sólo muy hermosa. Me llamó la atención el perfil de mujer que es, porque soy también mujer, mujer de feminidad rota por haber nacido en este siglo podrido. Helena está siempre digna, conciente de su posición de princesa, pero a merced de la voluntad de su padre el rey. A pesar de amar a Oliveros a primera vista, Helena oculta sus sentimientos hasta que Oliveros junta los méritos y el rey decide por sí mismo comprometerla con él. Desde una cierta distancia, está siempre atenta y cuidando de su amado. Para enamorarlo se ocupa de ser virtuosa, porque él es un caballero virtuoso que crece en virtud para merecerla. 

¿Qué tal si así enamoráramos a nuestros hombres? Está comprobado a ciencia cierta que la mujer que no cede en virtud, gana el amor verdadero de un hombre que crecerá hasta ser digno de ella. He leído esos testimonios. 

No cuento la historia completa para invitarlos a que la lean. No niego que es un poco exagerado el estilo, y hay temáticas delicadas de moral, pero todo se resuelve cristianamente, se los aseguro. Si quieren hacerse una imagen certera de la Edad Media por favor, NO VEAN GAME OF THRONES NI LEAN "LOS PILARES DE LA TIERRA" O "EL NOMBRE DE LA ROSA". Si acaso lean las historias de tantos santos que dio aquel tiempo santo. 

viernes, 28 de octubre de 2016

Joshua Tree - U2

Llegué a los 13 años con gustos musicales determinados por lo que se escuchaba en mi casa. Mi papá es un melómano empedernido, y escucha un rango amplísimo de géneros. Entre ellos está el rock, tanto en inglés como en español, y entre tantas, una banda consiguió interesarme enormemente: los irlandeses U2. 

Con vergüenza confieso que para la clase de religión en séptimo grado, sostuve con argumentos que Bono era un santo del siglo XXI, y ya no recuerdo ni qué dije. Si es cierto que aún lo admiro, hay algo que desde esas edades me resulta irresistible del vocalista de U2 sólo con verlo y escucharlo cantar. Deseo seguir viviendo de esa impresión superficial, por eso no necesito saber nada de su vida privada. Deseo seguir viviendo de lo que siento con el álbum de Joshua Tree. Cuando lo escucho me lleno de energía, y es de esa música simple pero deliciosa, perfecta para cantar. Yo soy soprano, y lo que hago cuando no alcanzo las notas graves, es que construyo armonías encima de Bono. Él no sabe lo bien que mezclan nuestras voces... Si lo supiera me contrataría como corista y ya no tendría el tiempo ni la necesidad de escribir este blog. Estoy bromeando, con mi conversión renuncié para siempre a ese estilo de vida.

La primera canción Where the streets have no name va surgiendo de la nada con recursos electrónicos hasta que la banda entra. El tempo moderadamente rápido pero bien marcado y el tremolo de la guitarra mantienen arriba la energía. La voz de Bono no es limpia ni pulida, pero ya en este álbum se consolida ese color tan de él, y esa alternancia entre grito y susurro.

I still haven't found what I'm looking for fue un hit para mi. Cuando pude acceder a toda la música de mi papá la busqué hasta el cansancio, pues no sabía de quien era, él no podía ir anunciando siempre qué bandas y álbumes oíamos cada sábado por la tarde. Me gusta mucho porque dentro de la insistencia del patrón del bajo y la batería, hay algo muy ligero en la guitarra y la voz. De alguna forma la música si hace pensar en una búsqueda, en un hombre que anda a paso enérgico por el mundo paseando su mirada como turista, con inquietud y fascinación a la vez.

With or without you empieza austera en densidad sonora, y va aumentando poco a poco. La verdad me derrite cuando Bono canta grave, y me gusta cómo va subiendo. Esta canción exagera lo que también sucedía en la anterior: El bajo y la batería básicamente repiten los mismos gestos, y la voz, la guitarra y todos los efectos electrónicos van construyendo encima, como quien hace figuras sobre el hielo, deslizándose, con momentos de clímax y descanso. 

In God's country es un clásico, aunque no quiero saber lo que dice la letra. Supongo que habla de un país muy pobre y árido. El motivo de la guitarra tan característico me transmite angustia e incertidumbre. Hay dos secciones en lo que a la armonía respecta: estrofa y coro. El coro descansa un poco la tensión de la estrofa. Una vez más, la música me energiza, y siento que debo pararme a bailar de alguna forma no convencional, porque la canción no es exactamente alegre. 

Alguien dirá que hablé solamente de las canciones más populares, sin embargo puedo asegurar que todas las canciones del álbum son muy buenas. Es importante escucharlas completas, pues no surten el mismo efecto si se salta uno la introducción o el final, por muy piano y atmosférico que sea. Les recomiendo mucho Joshua Tree, no obstante mi experiencia con U2 no termina aquí. 

viernes, 21 de octubre de 2016

In Rainbows - Radiohead

Me imagino que, sin importar lo corta que haya sido la vida de uno, siempre todos tenemos nuestros periodos especialmente oscuros. En mi caso, tuve un año en el que tomé especialmente malas decisiones, y cuando pienso en como era en esa época me desconozco.

El álbum que rescato de esa época, a pesar de que no es exactamente mi estilo, es In Rainbows de Radiohead. Se trata de un trabajo excelente, se podría decir que es álbum más luminoso y digerible de esta banda, el mismo título lo dice. Poco soporto de los demás álbumes. El clima general del álbum me recuerda mi propio estado mental y de ánimo del 2012. Así con ruido de fondo funcionaban mis pensamientos, y no escuchaba muy bien a mi conciencia, todo eran emociones muy fuertes. 

La primera canción 15 Step me gusta muchísimo por la amalgama rítmica que involucra. Es una canción alegre, como un momento de claridad en una mente perturbada, como un recuerdo de la infancia en la mente de un personaje que ha vivido. "Que ha vivido". Precisamente ese año estaba enamorada con locura de un personaje misterioso y perturbado, pero con un deseo casi desesperado de redimirse. Pocos eran sus momentos de claridad como esta canción. 

La canción Nude, con su tempo lento y sus quejidos, es inevitablemente carnal para mi. No tengo ni idea de lo que la letra dice, y no miro para que la experiencia escribiendo este blog sea completamente honesta, pero aquello de "Desnudo" está muy bien soportado por la música. Cuando escucho esta canción recuerdo lo miserable del deseo y la obsesión en un amor no correspondido. También me hace recordar las promesas que yo le hacía a este chico mentalmente: "si sólo me dieras la oportunidad, seríamos ambos muy felices". 

Weird fishes y su polirritmia es exquisita simplemente. En principio hay dos bandos bien diferenciados: bajo/bateria y guitarra/voz. La canción va evolucionando en más timbres y texturas. Me hace pensar... Es como tener de base esta mentalidad urbana del siglo XXI, sobre la que se superpone un sentimiento puro y hermoso. Luego ambas cosas se combinan inevitablemente, y el resultado no es bueno, pues la base contamina el segundo plano. 

All I need es mi canción favorita. Para que este chico supiera mis sentimientos hacia él, le dediqué esta canción. La impresión que me da es de una hermosa miseria, como estar enamorado y no ser correspondido. El tiempo que espera uno por ser correspondido siempre envicia el primer sentimiento, lo convierte en obsesión, lo cual se refleja en la canción también. Hay dos planos de alturas que contrastan muchísimo: Un plano grave pero suave y moderado, y timbres agudos de vez en cuando. Luego va apareciendo ruido de fondo. Pienso que algo muy parecido a lo que sucede en la canción anterior: Hay una base de mentalidad posmoderna sobre la que el sentimiento puro y bello se va contaminando hasta causar desesperación. 

Nada como viajar al pasado con música y revivir emociones muy fuertes. Por si se están muriendo de curiosidad los lectores, finalmente el chico me correspondió, y tuvimos un noviazgo de dos meses que no me dejó más que humillación. Que alivio que ya estoy en otro capítulo de mi vida. Un consejo que ya está más que comprobado: Lo más probable es que a ese chico malo que te gusta no lo puedas rehabilitar, lo único que va a pasar es que te halará hacia abajo.

El último mes

Mi querido y maltrecho Mac de segunda mano, que alegría me da estar acariciando tus suaves teclas, en comparación con las del enorme y profe...