sábado, 20 de mayo de 2017

Más sobre el canto: La postura

Cumpliré 26 en poco más de un mes y ya puedo afirmar que la vida da muchas vueltas, pero siempre te trae a donde deberías estar, a quien deberías ser. Es lo que concluía ayer cuando pensaba en lo que me está sucediendo a mí profesionalmente y como persona. 

Como desde niña era muy afinada y tenía muy buen oído, empecé a estudiar técnica vocal a los 14 años, un poco temprano para este instrumento. Comencé estudiando la técnica del canto lírico, y luego por diversas razones personales y por culpa de las malas pedagogías (por no decir profesores), me pasé al canto popular y luego abandoné por completo mi formación vocal. Sobre mi proceso formativo hay más información aquí: 


Hace poco comencé un proyecto con un guitarrista en el que montamos canciones españolas de diversos periodos y estilos. Junto con Philokalia, las dos cosas me están exigiendo una dedicación al canto de tiempo completo, y habiendo sido consciente de mis limitaciones, me he propuesto trabajar mucho para mejorar. El primer paso ha sido leerme un libro entero sobre voz cantada que fuera un poco más básico y digerible que el libro del que hablo en la entrada mencionada arriba. Encontré un libro muy bueno escrito por una cantante, que me hizo reflexionar bastante sobre mi cuerpo. 

Adicionalmente, mi compañero guitarrista me ha ido planteando inquietudes sobre la puesta en escena que exige nuestro repertorio. Muy hábilmente, se ha dado cuenta de lo poco que he trabajado mi lenguaje corporal, y me pasó un video acerca de este tema. Tuve que hacer aún más reflexiones sobre mi cuerpo a nivel externo, así como con el libro las hice a nivel interno. 


Mi lenguaje corporal es pésimo desde el hecho de que no tengo una buena postura en la cotidianidad... Tiendo a jorobarme o a inclinar mi cuerpo hacia adelante, todo inconscientemente, aunque muy acorde con mi personalidad tímida y las luchas que he tenido con el tema de la autoestima. La tesis de aquel video es que se puede cambiar la forma en la que uno maneja ciertas situaciones y se percibe a sí mismo adoptando ciertas posturas, para que el exterior vaya poco a poco transformando el interior. Decidí intentarlo, y con la ayuda de otro tutorial de YouTube supe cuál es la postura básica de la danza flamenca, es decir la forma de pararse y disponerse. 

La he estado practicando al estar de pie, al caminar y al cantar, y acepto que me hace sentir cómoda y cantar más fácilmente, hasta me destapa la nariz cuando tengo rinitis. El problema es que cuando me miro al espejo no me gusta lo que veo: El pecho se hace tan prominente que las piernas y la cabeza se ven pequeñas, porque yo tengo el tórax y el busto amplios. A mí me encanta el universo de Tintín, el de los cómics belgas... Y cuando veo mi reflejo me siento como aquella cantante Bianca Castafiore, así:


Pero pensé ayer... ¿Cuál es el problema? Ese es un cuerpo de cantante. Tengo un tórax amplio que me da más resonancia, tengo ventaja, es maravilloso. Además el personaje de Diva no me disgusta para nada... 

Me cuesta creer que llegó el momento en el que al verme como la cantante que soy,  finalmente empezaré a creérmelo por dentro. Siempre he querido cantar, y es eso a lo que me estoy dedicando ahora. No importa todo lo que pasó en mi proceso formativo, no importa cuántas opiniones me hicieran sentir que no sirvo para esto, o cuántas lo harán, porque de seguro sucederá. Estoy trabando mi cuerpo por dentro y por fuera, y estudiando técnica de nuevo; todo debido a que amo la música y sé que puedo dominar el lenguaje para expresar y transportar a las personas a otras épocas, lugares y estados emocionales. Y lo puedo hacer bien y bellamente ejecutado.

A estudiar y a sanar porque hay mucho por delante. Espero compartir muy pronto más de lo que estoy cantando.

domingo, 16 de abril de 2017

Canción del Día Feliz - Jaime Torres Bodet

Para que dé su fruto el día
y la mañana dé provecho
¡Hay que llenarnos de alegría
y henchirnos de música el pecho!

Para llenar la troj del día
con el grano de un trigo blando,
despertemos con alegría
y vivamos como jugando:
¡Hay una flor en la alegría
que sólo se corta cantando!...

Para que Dios nos haga el día
suave y ameno como un don,
hay que verlo con alegría:
todo en el ánima del día
es un pretexto a la canción,
invitación a la alegría...
Todo en el día es como un don. 

Como el trigal de la alquería,
hecho de aroma y de color,
se extiende, en torno el alma mía, 
la dulce claridad del día,
del día blanco del amor...

Y nada rompe esa alegría:
diáfano o gris, nublado o no,
hay en la flor de cada día
como una esencia de armonía,
un argumento de alegría
y un tono de amable canción!
Todo en el ánima del día
es una ronda de ilusión...

domingo, 9 de abril de 2017

Cuando encontré paz en ser la alternativa

Desde que me dedico a cantar música sacra, hay un tema que me persigue, una crisis que viene y va, acerca de mi sueño de ser cantautora. Entre más me sumerjo en el asunto de la música sacra, entre más profundizo en mis convicciones, más descabellado parece este sueño, más lejos se ve. 

El sueño se aleja porque inevitablemente tenía esencia de mundanidad: Quería el éxito y la fama, todo alrededor de mi talento. Comencé a construir la ilusión cuando tenía 12 años, que fue cuando sentí la necesidad de componer y escribí mis primeras canciones. Esta fue la razón secreta por la que entrara a hacer la carrera de música, porque sabía desde lo profundo de mi interior que nací para cantar y escribir canciones. Sin embargo la musa desapareció gran parte de la carrera. Si bien no había comenzado mi proyecto porque mi creatividad estaba bloqueada, también era por falta de confianza en mí: No me sentía con la belleza, el carisma y el "sex appeal" suficiente para lograrlo. 

Estaba desprevenida cuando llegaron los proyectos de música sacra y empecé a desempeñarme en ese mundo bastante bien sin darme cuenta, allí se me empezaba a abrir un futuro de oportunidades para desarrollar mis habilidades musicales. De repente, empecé a escribir muchas canciones al mismo tiempo que me dedicaba a cantar misas. Por fin tenía algo con lo cuál comenzar el proyecto, y alegremente trabajé grabando las pistas, transcribiendo, registrando y hasta participé en un concurso. Y llegamos al día de hoy, pero el proyecto no despega porque no hay nadie que lo pueda hacer despegar. Las personas que conozco que podrían hacerlo simplemente no lo quieren hacer. Entro en una crisis cuando de repente se me ocurre que tal vez yo tampoco quiero hacer esto ya.

No obstante, las canciones siguen saliendo de mí. 

Hoy vi un video en el que un chico brillante muy acertadamente nos muestra cómo la cultura pop funciona para el detrimento de la civilización occidental, y cómo se favorecen la vulgaridad y el narcicisimo entre otros vicios. Me encantó todo lo que dijo, que es cierto hasta la última palabra: y también me confirmó algo que apenas reflexioné hace unos días. Algo con respecto a mi vocación.

He aquí el link al video: https://www.youtube.com/watch?v=lyLUIXWnrC0

Él decía que la cultura pop aplasta la originalidad, la autenticidad, y cierra las opciones para que la gran multitud sólo tenga acceso a un grupo muy reducido de artistas que hacen básicamente lo mismo siempre. Por eso yo nunca tendré el éxito que añoraba de adolescente. Pero me quito un peso de encima: No tengo por qué ajustarme a los estándares de la música de ahora, porque lo que tengo, que es original, que nunca he podido definirlo ni encajarlo en ningún género, es valiosísimo y es la alternativa. 

Lo que sale de mi alma gracias al talento que Dios me dio, es tan particular, apartado y despreciado, como todo lo bueno y bello que la cultura pop quiere ahogar. Como la música sacra que yo amo, como la Iglesia y la familia por las que mis amigos y yo luchamos. Mucho valdrán mis canciones para quien las quiera escuchar, cansado del ruido insoportable de esta cultura podrida, buscando una alternativa. 

Soy la alternativa. 

lunes, 27 de marzo de 2017

Concierto de Lanzamiento, Tomás Luis de Victoria y algunas reflexiones

Durante lo poco que llevamos de este año 2017 he tenido el honor y la dicha de construir con unos amigos un proyecto de música sacra: Philokalia Cantorum. Somos un coro pequeño cuyos integrantes, además de compartir cierto talento para cantar, compartimos también aspiraciones espirituales y el amor a Dios y a la santa Iglesia Católica.

El sábado pasado hicimos un Concierto de Lanzamiento con la intención de darnos a conocer. Preparamos repertorio sacro que abarcaba desde Canto Gregoriano hasta un par de piezas de compositores del siglo XX. De un punto al otro recorrimos casi todos los periodos de la historia de la música occidental.  El concierto fue un éxito a pesar de que llovió torrencialmente la mayoría del tiempo, y más que la recompensa que podíamos recibir del público, nos reconfortó una profunda satisfacción espiritual. En mi caso era como una embriaguez de belleza, de intenciones de santidad y perfeccionamiento maximizadas en la música y ofrecidas en ella, y se me inflamó el corazón de esperanza y piedad. Han pasado tres días y la sensación se ha diluido un poco, pero la retengo como puedo. 


Del repertorio que cantamos, mi pieza favorita fue el Improperie Popule Meus, musicalizado por Tomás Luis de Victoria, que haría parte del rito de la Adoración de la Cruz. Esta pieza se me hace absolutamente hermosa y sobrecogedora, aún más tomando en cuenta lo bien que refleja el texto. La música traspasó los límites del periodo en que fue escrita, y la he sentido muy actual, cercana a mi realidad, imposible de no vivir y sentir. Invito a los lectores a que la escuchen y profundicen en el texto y el lugar que tiene en la liturgia.

El Popule Meus es la única pieza de Tomás Luis de Victoria que tenemos ensamblada. La propuso mi prometido, uno de los tenores del coro, porque Victoria es su compositor favorito. Por esto mismo, él ha compartido en la página de Philokalia un documental acerca del compositor, y yo acabo de vérmelo entero. Lo empecé sin mucha convicción o entusiasmo, pero como se supone que también soy compositora, me inquieta la vida de cualquier otro compositor; y vaya que no me esperaba la vida de este.

¿Cuántas veces, antes de mi fuerte conversión, me convencí de que los músicos no podían ser buenos y santos? Y con toda razón, porque nací en el siglo XX y crecí en el XXI, cuando la música de mayor difusión apela a lo más bajo del ser humano.  Como he añorado un modelo como Victoria, cuya música refleja su sincera búsqueda y la honestidad de su caminar. Tomás Luis de Victoria compartió la sed espiritual y el fervor con los que nosotros fundamos Philokalia.

Se me ocurre que el misterio característico de su música, que en el documental no saben decifrar muy bien, es su honestidad y sinceridad. Como si a través del vidrio transparente que es la música viéramos claramente las interpretaciones y los sentimientos que despertaban los textos sagrados en el piadoso Tomás Luis; interpretaciones inspiradas, y sentimientos piadosos que son los mismos a lo largo de la historia en quienes vivimos esta fe, porque los textos son siempre los mismos, al igual que los dogmas, la Iglesia siempre es la misma. 

El tiempo no es barrera cuando a través de la fe y de la música, el corazón de Victoria y el de mi prometido se unieron profundamente y la obra del primero elevó al segundo, y contribuyó a la salvación de su alma. Victoria hizo lo mismo en mí y en muchos otros oyentes, todo por la gracia que refleja su música, obtenida a partir de sus sinceros y honestos esfuerzos de conocer a Dios y perseverar en la fe. Hasta hoy hice la conexión de que, cuando hace un par de años yo estaba decepcionada por las pretensiones y la insistencia en la fealdad de la música contemporánea, fue una pieza de Victoria la que le devolvió el encanto, y volví a amarla.

¿Por qué en la Iglesia se buscará últimamente ajustarse a la época y evangelizar contaminando los lenguajes con mundanidad? El tiempo podrá mover al mundo, pero la Iglesia no cede ni cambia, y encontramos consuelo, respuestas, y a Dios mismo en esa Iglesia que no se inmuta.

sábado, 18 de marzo de 2017

Un vistazo a las raíces: Favoritos del Jazz III

Hace un par de años mi papá adquirió un álbum de dos de sus favoritos del Jazz Fusión: Lee Ritenour y Dave Grusin. El álbum se llama AMPARO. 



Del subgénero del jazz del que si hay una colección completa en mi casa es del Smooth Jazz, el más comercial y libre de pretensiones de todos los subgéneros. Por si no se está muy familiarizado con el nombre, esta es la música que frecuentemente se escucha en los almacenes de víveres de alta categoría, como el Carulla aquí en Colombia, en el que varias veces he reconocido canciones que se escuchan en mi casa. Muchos músicos profesionales se avergüenzan de este estilo y de sus intérpretes, y para mí fue una desgracia entrar a la carrera siendo este el jazz que más conocía. Afortunadamente, el Smooth está muy cerca del Jazz Fusión, y la línea es a veces difusa. 

Si bien Ritenour y Grusin han hecho trabajos juntos y por separado que pueden considerarse Smooth Jazz, en AMPARO tenemos una obra maestra de la fusión del jazz con diversos estilos que es sofisticada y espectacular; nada barata, nada simple. No hay forma de que este álbum pueda tomarse como música de fondo, y por eso de inmediato entró a mi Top 10 de álbumes favoritos. 


Los tres primeros temas del álbum son danzas latinoamericanas: Un tango, un danzón y un joropo. Como persona latinoamericana, uno no quiere escuchar un mal intento de algo que para uno es muy familiar y natural; sin embargo, es tan sutil el uso de los elementos tradicionales, que la fusión con el jazz y aún con recursos de la música clásica hace exquisitas a las tres piezas. Mi favorita es el danzón.

Le sigue a las tres danzas un arreglo de la Pavane de Gabriel Fauré que es bellísimo. Luego hay un par de arreglos de canciones folklóricas inglesas. No se imagina uno cómo puede fusionarse exitosamente la música inglesa antigua con el jazz, y menos cuando canta el James Taylor, conocido cantante de folk estadounidense; pero se sorprende uno positivamente cuando entiende que el truco está en no comparar esta con ninguna otra versión, y escuchar Since First I Saw Your Face como una balada explorativa de Taylor. 

AMPARO tiene además arreglos de temas de Bossa Nova y de piezas de compositores como Handel y Ravel, muy interesantes y bellos. Pero mi tema favorito del álbum se llama Échos y es una composición de Ritenour para guitarra y piano, con aires hispanos y el aporte del estilo americano de jazz que refleja su vasta experiencia. Este tema me hace pensar en aquello de la fusión, que he visto tan mal desempeñado, a pesar de lo planeado y pensado que pueda estar; el un resultado sonoro es regular.  ¿Qué es lo que se fusiona? ¿Qué elementos se eligen para conservar el carácter de los estilos que se fusionan y cómo se hace para que funcionen juntos? 

La respuesta a mis preguntas se encuentra en este álbum, y para mí se trata de talento y experiencia. De alguna forma las personalidades de Grusin y Ritenour se proyectan mejor reinterpretando tradiciones que conocen de memoria, en un proceso más orgánico que razonado, pero que se deriva de la enorme experiencia y el conocimiento de una vida de músicos muy activa. Estos músicos llevan muchas décadas de trayectoria y han tenido que ser versátiles. He aquí que la versatilidad si puede funcionar, porque al final derivará en un lenguaje propio muy auténtico. 





sábado, 11 de marzo de 2017

Un vistazo a las raíces: Favoritos del Jazz II

Mis hermanas y yo entramos al mundo de la música por mi papá, que es un melómano empedernido, y que además toca guitarra y canta y escribió algunas canciones en su juventud. En mi casa se escucha todo tipo de música, en especial música estadounidense. El fuerte de mi papá es el rock en inglés, y también la balada española; lo que se escuchaba cuando él era joven, aunque también le gusta andar actualizado.

El jazz se escucha pero no con tanta intensidad como lo demás. Supongo que tenemos cubiertos los básicos del jazz, sin profundizar mucho. Uno de esos básicos es la Jazz Collection de Dave Brubeck, un álbum doble que reúne una selección de lo más icónico de Dave Brubeck. 


Este es un álbum que yo me he robado siempre para escucharlo sola en mi cuarto. Me gusta la sonoridad no perfecta de la grabación en vivo, porque todos los temas son en vivo. Se escuchan los aplausos, las voces, etc. Me costó unos cuantos episodios de vergüenza con conocedores de jazz en mis primeros años de carrera, el entender que en el jazz se utilizan más las versiones que las composiciones, es decir, un jazzista no necesariamente es más famoso por sus composiciones, sino por sus versiones de otros temas escritos por otras personas o "standards". La colección de Dave Brubeck es un ejemplo de esto: Hay composiciones de él, pero también versiones que lo hicieron muy famoso, como la de Take Five, que originalmente es de Paul Desmond. 

Hay también versiones de temas de películas, como My favorite things de "The Sound of Music" y Someday My Prince Will Come de La Cenicienta de Disney; y versiones de canciones tradicionales hispanas, como La Paloma Azul. Estos tres temas en particular me gustan mucho, me resulta muy satisfactorio escuchar canciones que me son tan familiares en versiones sofisticadas. Es quizá porque a través del lenguaje del jazz, melodías que uno ya conoce de memoria se ven transformadas y re transformadas en algo nuevo, sin dejar de estar reconocibles. Es algo así como ver a un experto jugar con alguna cosa familiar y hacer cosas maravillosas. En estos últimos años han estado muy de moda en internet las versiones de canciones exitosas por virtuosos musicales, que las  transforman no necesariamente a través del lenguaje del jazz, sino con los recursos extremados de sus instrumentos. También es válido, pero pienso que es distinto. 

Aprendí a distinguir la voz de Louis Armstrong con la Summer Song. Yo ya lo había escuchado cantar en algunas otras ocasiones, pero nunca pensé que una voz como la de él podría transmitir la frescura que transmite en este tema escrito por Brubeck acerca del verano. A pesar de lo lento, el tema es ligero, y dado que a mí me encanta el verano (aún más después de haberlo vivido en Europa, porque aquí en el trópico todo el tiempo es verano), me identifico mucho con el texto. 

Al igual que con el álbum de la entrada anterior, este estilo de jazz es como de café, suave y llevadero. El anterior álbum representaba el jazz en París, este representa el jazz de la West Coast en Estados Unidos. Las épocas son similares: años 1950-60. Ya estoy viendo más claras mis inclinaciones. Una vez más, quien apenas se esté introduciendo en el mundo del jazz, puede empezar con esta selección de Dave Brubeck, que corta no es, tiene 28 temas, pero sí fácil de escuchar y una excelente introducción al lenguaje.



sábado, 4 de marzo de 2017

Un vistazo a las raíces: Favoritos del Jazz

Últimamente he reflexionado bastante alrededor de la idea de que nunca he tenido preferencias fuertes en cuanto a géneros musicales. No encontré en toda mi juventud un estilo con el cuál comprometerme del todo, tanto  que estudié la carrera de música sin mayores convicciones estéticas y sin un objetivo claro.

A lo largo de mis años como estudiante y profesional he cantado mucha música distinta y he ido de polo a polo: Desde reaggae y música latina bailable hasta música sacra y música académica contemporánea. Hace unos días pensé que es grave que no me defina por una razón muy práctica: Debo meterme de lleno en el círculo correcto de músicos si quiero cantar más, es decir, tal vez el creer abarcarlo todo no le dice mucho a las demás personas y me bloquea la posibilidad de posicionarme en el mercado como cantante. 

Ya tengo cierto nombre en el medio de la música sacra, y no sacrificaré eso, sin embargo me gustaría volver a involucrarme con la música popular, más que todo para encontrar personas con las cuales hacer colaboración y lanzar mis composiciones. Es difícil encasillar mis canciones en un género, lo más fácil sería decir que son Pop, pero tienen elementos que van más allá y dan un resultado difícil de nombrar. Sin embargo, si buscase músicos para complementarla, me gustaría que tuvieran unas bases fuertes de Jazz. Estudié jazz en la carrera, y a pesar de que no lo comprendí en profundidad como si lo hacen los instrumentistas, lo amé con todo mi corazón. 

Ya tenía algún conocimiento del género antes de entrar a estudiar. Recuerdo que a mis 14 años solía escuchar y escuchar hasta el cansancio Guitar Conceptions, de Elek Bacsik, un CD que mi papá había adquirido. 


La colección a la que pertenece este álbum se llama "Jazz in Paris", y reúne grabaciones de íconos del jazz de la capital francesa. Probablemente es ese sonido de pequeño conjunto de café parisino lo que me fascina en comparación con otros formatos de jazz. Paradójicamente, el gypsy jazz que se ha puesto tan de moda estos últimos años no me gusta mucho, y eso que es un género muy francés, y hay algún aire gitano en este álbum. El gypsy es tal vez muy estridente y alegrón para mí, y carece de variedad en las texturas. 
 
En el pasado me fascinaba el primer tema Conceptions por lo enérgico y suave a la vez, y tenía una especie de obsesión con la Work Song que no podría explicar ahora. La primera versión que escuché del clásico de "El Mago de Oz" Somewhere over the rainbow fue la de este álbum, es una locura pero es verdad. Ya nunca me puedo sacar el rubateo de Elek Bacsik en la melodía.

Debo decir que hoy en día todos los temas del álbum se me hacen excelentes y bien diferenciables el uno del otro. Nunca me ha importado que no haya voz, la elocuencia de la guitarra es tal que entiendo todo lo que me dice. A pesar de que el formato es el mismo siempre,  el álbum no es necesariamente monótono, hay gran variedad de ritmos, tempos y texturas. Los arreglos no son densos, no hay armonías complejísimas ni polirritmias ni pretensiones intelectualoides, solamente mucho swing y buen y expresivo jazz para pasar un rato agradable. Es tal la impresión de simpleza que da el conjunto de músicos, que yo pensé que los temas eran fáciles y sencillos, hasta que escuché a algún estudiante avanzado de guitarra tratando de sacar Conceptions y me dí cuenta de lo difícil que es emular la soltura y el sabor que tienen Elek y sus compañeros del álbum.



Pienso que el amor que sentí por el jazz al conocerlo mejor es en gran parte gracias Bacsik y sus Guitar Conceptions. También mi lenguaje para el jazz y mis preferencias dentro de sus propios subgéneros se deben a este álbum. Queda muy recomendado de mi parte para los amantes de la guitarra y quienes quieran saborear el jazz en todo su esplendor. 


sábado, 18 de febrero de 2017

Cantar

Hace unas semanas estuve en un proceso para empezar a trabajar como directora de coro. Después de la entrevista por parte de las psicólogas, tuve que hacer una audición ante los expertos en el tema. En aquella audición confirmé una fuerte sospecha que tenía: No tengo suficientes conocimientos de técnica de dirección. No me sorprendí, la verdad es que nunca he estudiado el tema; pero además me dijeron que tengo algunas deficiencias en cuanto a la técnica vocal. El tema de la técnica vocal siempre toca una fibra en mí. 

Empecé a cantar cuando era muy niña. Desde que entré al colegio a los 6 años pertenecí a coros, y a los 9 años debuté como solista del coro de primaria. Viendo algún video de esa época, me dí cuenta de que lo especial en mí era mi afinación casi robótica, más que la calidad de mi voz, sin embargo el ego comenzó a inflárseme progresivamente. A los 13 años alguien me sugirió que tomara clases de técnica vocal, y yo lo tomé como un insulto. No pensaba que a mi voz le hiciese falta algo, y sentía que me estaban dando a entender que no era suficiente. Muchas lágrimas de adolescente se derramaron alrededor del asunto, y al año siguiente, estando a punto de cumplir 14, decidí que sí iba a tomar las clases. 

Tomé clases de canto cuatro años antes de entrar a estudiar música profesionalmente. Destaqué siempre en la academia donde estudié, pero no sólo por mi voz, sino por mis habilidades musicales generales, tanto que se me otorgó una media beca para estudiar piano también. Todavía me fascina tocar el piano, y aunque no he llegado a ser muy buena por la falta de constancia, quisiera algún día llegar a serlo. 

 Cuando terminé el ciclo básico de la carrera universitaria como cantante, decidí cambiarme a composición. Durante los dos años de composición y estos tres años después de graduarme dejé de formarme como cantante. Pensé que 7 años de mi vida tomando clases de canto debían haber sido suficiente. Pero en esta audición me dan a entender que no es así, que tengo aún mucho que mejorar. No lo pude creer y mi ego se hirió un poco. De hecho, llegué a mi casa a comprar un espejo para poner en el atril del piano y así empezar a controlar las mañas que me señalaron. También desempolvé un libro que tuve que adquirir en la universidad pero que jamás leí, un libro ambicioso acerca de la voz cantada que abarca el tema desde donde sea posible: desde la anatomía y la fisionomía, hasta la física y la psicología. 

El capítulo acerca de la psicología del canto es uno de los primeros, y quedé asombradísima de lo que encontré. Les compartiré algunos puntos que me encantaron. El libro es "La voz del cantante: Bases foniátricas para la enseñanza del canto" Wolfram Seidner/Jürgen Wendler. Ed. Henschel, Arte y Sociedad: Berlín 1982, Trad. Hans Stein.

1. El canto es comunicación. Recuerdo que siempre me acomplejó que mi voz no es particulamente hábil en cuanto a hazañas virtuosas, y mi timbre tampoco es el timbre más bello y grandioso. Pero mi papá solía consolarme mostrándome artistas que sin gran calidad vocal transmitían como nadie las emociones, eran expresivos. Después de todo, la música debe expresar. 

2. La técnica amplia estas posibilidades expresivas. Porque a través de la técnica el cantante aumenta la capacidad artística de transmitir un espectro cada vez más amplio de estados psíquicos. 

3. El cantante debería cantar porque se siente instado a hacerlo, no sólo porque fue dotado con una hermosa voz y aprendió a usarla. Esto lo afirma Felsenstein, un teórico del teatro. Concentrarse en la técnica no debe quitarle al cantante la atención a la obligación de expresar, y por lo tanto de sentir. En el libro se propone que así como se forma al cantante en técnica con diferentes ejercicios, debe formársele también en sentir, en emitir sonidos que signifiquen algo siempre. 

4. El dominio de la técnica, es decir, su automatización, dará libertad al cantante para ser más creativo en cuanto a la expresión. Así, el cantante no tendrá que fijar su atención en los aspectos técnicos, porque estos ya están tan interiorizados que, al contrario, le servirán de base y de herramienta para transmitir lo que necesita expresar.

Aún no me trago del todo que tenga deficiencias después de tantos años. Supongo que los mejores artistas se sentirán así siempre y por eso trabajarán el doble. Sin embargo, después de leer estos pasajes me siento motivada, porque la razón por la que canto es para expresarme, la razón por la que también escribo. 

Si algo puedo depurar de mi vida musical hasta ahora, es que Dios me dotó del lenguaje de la música, más que de unas capacidades físicas. A través de ese dominio del lenguaje he podido utilizar mis capacidades físicas limitadas para comunicar lo que siento. Las mañas que me señalaron aquel día tienen mucho que ver con un intento de suplir lo que naturalmente no tengo, como un vibratto amplio. Debería devolverme a limpiar mi voz y partir de lo que tengo para mejorar mi técnica, sin pretensiones, pensando más en expresión que en el virtuosismo.

sábado, 28 de enero de 2017

En defensa del pop IV: Katy Perry- Part of Me

En mi entrada anterior hice énfasis en lo maravilloso que es que Sara Bareilles se haya posicionado gracias a su talento y no a su belleza o a grandes y escandalosos shows, y aún así véanme: escribiendo una entrada sobre Katy Perry. Pues así es: A continuación voy a hablar de la impresión que dejó en mí el documental de Katy Perry del 2012 llamado "Katy Perry: Part of Me", y así concluyo mi mes de defensa del pop.

Nunca he sido fan de ninguna de aquellas chicas que se turnan para estar de moda y encabezar con sus singles listas de radio y ventas, pero no he sido ajena a lo que pasa en ese mundo. Cuando era adolescente seguí con casi devoción los canales de televisión MTV y VH1; y por lo tanto vi cuánto videoclip salía. La llegada de Lady Gaga y Rihanna coincidieron con el momento en el que un rayo de madurez me iluminó y pude discernir que esos videos y esa música no me dejaban nada bueno y tomé la decisión de dejar de verlos. Por esa época también salió el famosísimo single de Katy Perry I kissed a girl, y a mí me pareció un pésimo esfuerzo de alguien por saltar a la fama valiéndose de un escándalo, de un desafío a los principios morales. No me gustaba para nada Katy, y cuando descubría que algún conocido tenía el CD de ella, lo juzgaba duramente en mi mente. 

Sin embargo, pasó el tiempo, yo entré a la universidad y un día me descubrí a mi misma escuchando Fireworks con los ojos aguados. La canción era vivaz, enérgica y había algo muy positivo en ella. No tenía ni idea de quién la interpretaba, y me lleve una sorpresa agridulce cuando me enteré de que era Katy Perry. Más adelante me pasó lo mismo con California Gurls, bailaba y cantaba cuando la escuchaba, la disfrutaba mucho. 

Un día mientras estuve en el exterior, se me atravesó la posibilidad de ver el documental. Algo en la idea de un documental sobre una gira de ella me atraía muchísimo, por lo que yo también soy cantante. Dediqué una tarde a verla, y quedé pasmada. No fue nada parecido a lo que sentí al ver el documental de la vida de Amy Winehouse, el cuál me perturbó mucho por el entorno de maldad y la exaltación de la vulgaridad en que consistió la carrera de Amy. Al contrario, es tanto lo positivo que encontré en la vida de Katy Perry que lo explicaré en 5 puntos:

1. Me sorprendió mucho ver lo talentosa que es. Su voz es muy buena y también lo es su dominio de la guitarra y su composición. Ella escribe gran parte de sus canciones, y trabajó muy duro para llegar a donde está. Su camino ha sido largo y no necesariamente fácil, pero gran parte de su éxito se debe a su talento musical.

2. Gran parte de su éxito también se debe a que es bella físicamente, a pesar de que ahora su belleza se debe en gran parte al maquillaje. Al natural es bonita, pero pasa algo desapercibida; es el maquillaje el que le realza lo que ya tiene de base y la hace resaltar. No obstante, su actitud y su presencia también han sido factores decisivos que hacen parte del combo al que podemos llamar "belleza". 

3. Uno piensa que todas estas grandes divas son marionetas de empresas y propósitos más grandes que determinan la forma en la que deben ser exactamente. En este documental me dí cuenta de que, si bien Katy no está del todo exenta, mucho de su estilo particular y de su concepto estético es inciativa de ella, es la forma en la que mejor expresa su personalidad. Su creatividad da los parámetros para todo lo que se mueve alrededor de ella: sus vestuarios, su cabello, los escenarios, etc.

4. Su estilo y su concepto tienen un lado muy negativo: son alrededor de ser desafiante como un adolescente que pone a prueba límites y sólo busca divertirse. Pero también hay algo muy positivo en ella: su propuesta es alegre, siempre queriendo crear buenas atmósferas y sonrisas. Esta auténtica intención de que las personas pasen bien 3 minutos de canción o 2 horas de concierto se transmite muy bien en la música, la cuál uno disfruta no necesariamente con remordimiento. No puedo decir lo mismo ni de Madonna, ni de Britney, ni de Rihanna, ni de Adele, ni de Beyoncé, etc. 

5. En este documental ví clarísimo el asunto de la vocación. Katy había tenido este sueño desde niña, el cuál de un modo u otro había cumplido. No sólo se trataba de vivir de la música y compartir su mundo interior, sino de ser líder. Es cierto que es líder, es cierto que guía a muchísimas personas; que lo haga o no con responsabilidad es un asunto de conciencia. Me sentí identificada porque yo también tengo esa inclinación al liderazgo que no entiendo muy bien cómo desempeñaré desde la música y la escritura. 

Finalmente, lo que pasó después de haber visto la película fue que me dí cuenta de que Katy Perry es ante todo una artista, sin discusión. Por simpatía entre artistas la perdoné y en mi corazón nos reconciliamos. Sin duda no apruebo que ande desnuda en sus videoclips y en las revistas, pero deseo con toda sinceridad que encuentre la verdadera felicidad y guíe positivamente a las grandes multitudes, porque me pareció una muy buena persona.


Recomiendo bastante la canción Wide Awake.

miércoles, 25 de enero de 2017

En defensa del pop III: Kaleidoscope Heart- Sara Bareilles

Debo aceptar que hay un problema con el pop femenino. No crean los lectores que yo no me había dado cuenta de mis marcadas preferencias masculinas en cuanto a músicos: Todos los grupos de los que he hablado en este blog son de hombres. Honestamente es difícil para mí cuando me preguntan cuál es mi cantante femenina favorita, la verdad es que nadie me termina de convencer del todo.

Si embargo, cuando pienso en mi proyecto de cantautora, siempre me proyecto como la poderosa Sara Bareilles en cuanto al tipo de artista y al estilo de la música. Ella es una de mis grandes influencias musicales. Si ella puede gozar de la fama grande pero moderada que tiene, es por su gran talento. Mejor voz de pop no hay para mí, y sus composiciones logran abrirse paso con calidad entre tanta chica que para vender anda semi desnuda por ahí, desafiando y buscando escandalizar. 

Yo conocí a Sara con el álbum Kaleidoscope Heart, por lo tanto reseñaré unas cuantas canciones de ese álbum. 


La canción Uncharted es espectacular en su versión de estudio y cuando Sara la canta ella sola con el piano. Así será su nivel de genialidad que las canciones pueden sobrevivir con todo su carácter en formato piano/voz, además de que ella como artista es impecable en vivo. La canción es realmente simple, no hay complejidad armónica, sin embargo el tempo, el ritmo asincopado constante y la melodía del coro que es como un grito contundente, la hacen interesante y dinámica.

La canción Gonna get over you me causa admiración por la auténtica mezcla que representa entre el estilo particular de Sara y el Rock n' Roll de los años 1950-60. La canción tiene un tempo muy animado, y la batería y el bajo llevan una base constante marcada y enérgica que cambia un poco en el coro para adaptarse mejor al estilo cincuentero. 

King of Anything es un tema simpático, o más bien, que causa una reacción empática. Una vez más el tempo animado y los muchos planos rítmicos lo energizan a uno y dan ganas de bailar. Escuché más atentamente la letra el otro día, y parece que lo que sucedió es que Sara fue a una cita con un perdedor que intentó decirle cómo vivir su vida, entonces ella le reclama que no tiene ningún derecho a hacerlo, después de todo, ¿quién lo nombró supremo rey de todo? La canción es una salida inteligente de una mujer común y corriente ante una situación muy real. 

Debido a que me estuve preparando para escribir esta entrada, toda la semana estuve cantando Say you're sorry, precisamente por aquel insistente estribillo que repite el título de la canción. Esta canción es un poco más lenta que las otras de las que he hablado, y tiene un feeling de balada soul como las de los años 70s. 

Para terminar, Let the rain fue el tema que me metió de lleno en esta artista. El estilo es algo fuera de lo común para Sara, y la diferencia está determinada fuertemente porque se parte de la guitarra y no del piano. Los recursos de la guitarra y del piano cambian mucho la forma en la que la banda entra a complementar.  Let the rain es más rockera e introspectiva, carece de los beats marcados de las otras canciones, y por eso fluye un poco más. Los timbres de las guitarras son más opacos, y Sara canta en un registro más grave y con más suavidad. 

Pienso que tal vez las canciones que elegí hoy no son las que mejor reflejan las capacidades vocales de Sara Bareilles, y por eso recomiendo que escuchen más de ella, sobretodo las versiones en vivo que tiene en YouTube. A ella vale la pena verla, no por el show con escenario, juguetes y coreografía que montaría, como lo hacen Rihanna o Katy Perry, sino porque lo que uno verá es el enorme talento en ejecución. A pesar de no ser bella, Sara Bareilles se abrió paso en la industria como cantautora de música accesible y buena. Con la palabra accesible me refiero a que es considerada pop, porque es sencilla de escuchar, adecuada para la radio y para video musical, y dirigida a un público de edades muy variadas. 

Qué maravilloso sería si pudiera desempeñarme como cantautora en el género de ella, pero usando la música como vehículo para mis más profundos pensamientos e inquietudes.




viernes, 13 de enero de 2017

En defensa del pop II: Caraluna- Bacilos

Hoy voy a hablar del tercer CD que compré en mi vida. Como se trata de una banda que canta en español, es posible que mencione algo acerca de las letras de las canciones. Aprovecho y me disculpo si alguien que entiende muy bien de inglés o es curioso, se da cuenta de que hay algo profundamente dañino o demasiado frívolo en las letras de las canciones de las que he hablado hasta ahora. Soy una firme defensora de que la mayoría de veces el vehículo refleja el contenido, por lo tanto nunca he temido que las letras de las canciones bellas sean terribles.

El álbum de hoy es Caraluna, de Bacilos. Mi adolescencia despuntaba cuando los singles Caraluna y Mi primer millón fueron éxitos de radio, y no fui inmune a sus encantos. Es por esto que no vacilé en adquirir el álbum completo. Fui seguidora de la banda un largo tiempo, hasta que se disolvió. Pero debo decir que para mí su mejor trabajo fue este álbum Caraluna, en el que ya están asentados en un estilo muy propio que fluye muy naturalmente. Me parece que lo posterior es algo forzado.

El estilo de Bacilos es pop latino en su máxima expresión: me parece que Bacilos no hacen dos canciones en el mismo aire latinoamericano, el cual es perfectamente integrado con el estilo de propagación radial de la época.


Mi primer millón por ejemplo, hace mucha alusión a la música caribeña colombiana, de mi país. La voz simple de Jorge Villamizar y el acercamiento ingenuo y optimista al deseo de ser famoso que tenemos los músicos del que habla la letra, hacen de esta canción un soplo de aire fresco y sabroso. Es una canción que como sea sube el ánimo sin dejar vestigios de remordimiento o malestar.


Solo un segundo es una obra maestra dentro de su género de balada pop. Es más dinámica que las baladas regulares, y la melodía le hace justicia a la letra nostálgica. La canción se escucha bastante simple al oído profesional, pero la instrumentación y las texturas están tan bien equilibradas que muchas simplezas superpuestas dan un resultado muy armónico. A diferencia de la música Anglo de la que he hablado tanto, se puede decir que esta música latina está hecha de una sola pieza. No hay grandes contrastes entre secciones, pero de algún modo no hay tampoco monotonía.

La canción Viejo tiene de nuevo muchas referencias al Caribe colombiano, sin embargo, aquí sí hay más contraste entre las distintas partes de la canción: estrofa, pre coro y coro. Cada sección cambia de aire caribeño, hasta que el coro es ya una salsa. Lo que me gusta es que las estrofas son nostálgicas, introspectivas, y en el coro y en el final, todos esos pensamientos han derivado en una resignación y auto justificación muy típica de la personalidad hispanoamericana: el tipo está refunfuñando.

Odio el silencio es otra muy buena balada. No hay alusión a ningún género típico latinoamericano, más bien la métrica de 6/8 le da un toque de shuffle. Este movimiento binario ternario hace que la canción oscile y se sienta como el oleaje del mar. La letra es melancólica, y la canción va adquiriendo un carácter más dramático en el coro, que luego baja en la estrofa y así sucesivamente. 

Barcelona tiene matices de música brasilera, pero con armonía y motivos españoles, porque habla de la ciudad española. La canción es íntima y sexy a la vez que las cuerdas frotadas le dan un cierto lirismo y sofisticación. La verdad es que Villamizar apenas afina en términos de técnica vocal, porque su voz no es especial ni entrenada, sin embargo es una voz muy expresiva. 

Por último, las dos últimas canciones Elena y Buena son muy del estilo fiestero de Miami para mí. No me gustan mucho, pero también muestran lo diverso del universo sonoro al que se llama latino actualmente. 

Al igual que con el álbum de Seal, todos estos temas fueron pensados para vender, y se vendieron. No obstante hay aquí autenticidad y una justa explotación de los géneros populares latinoamericanos que hacen de cada canción algo muy diferente a las demás, pero equivalente estéticamente en lo luminoso, lo balanceado y lo fluido. Hice el experimento cuando estuve en Europa: Les puse a muchos de mis amigos este CD, y no sólo se transportaron a mi continente, sino que se sintieron mejor y disfrutaron del ambiente tan alegre que hace esta música en particular. 


El último mes

Mi querido y maltrecho Mac de segunda mano, que alegría me da estar acariciando tus suaves teclas, en comparación con las del enorme y profe...